Valdez Russo afirma Águilas dejaron atrás trabajar con préstamos

Valdez Russo afirma Águilas dejaron atrás trabajar con préstamos

El liberarse de una deuda de más de 24 millones de pesos, sepultar la palabra préstamos, son parte del pasado en el Consejo Directivo de las Águilas Cibaeñas durante los dos años de mandato del doctor Adriano Valdez Russo.

Aún así, el galeno santiagués no lo considera como parte de sus logros al frente del equipo del béisbol dominicano que registra la segunda mayor cantidad de título (21) en los libros de récord de la pelota rentada quisqueyana.

Conversando en el espacio televisivo Rolling TV, para el canal 29, TeleUniverso,

Valdez Russo reveló que “eso no fue un logro mío, esa propuesta llegó antes, estaba en agenda, pero nos permitió capitalizarnos como equipo, cubrir deudas millonarias y realizar inversiones similares en la modernización de diferentes áreas del estadio”.

Las Águilas sellaron contrato con la Comercializadora Eventos Deportivos del Cibao (EDC), el que a juicio del titular del Consejo cibaeño, “le dio valor real e importancia a nuestro equipo. Debemos agradecer a ese nuevo comercializador nuestro revivir como empresa”.

Mayoría equipos pierden dinero

A juicio de Valdez Russo, con conocimiento de causa, la casi totalidad de los clubes opera con pérdidas, que no es el caso de las Águilas actualmente, algunos con beneficios mínimos en relación con las inversiones y “es un espectáculo para el público, donde el pelotero podría considerarse el más beneficiado”.

El pelotero recibe un buen salario, para muchos su principal sustento, contrario a los directivos que ninguno puede vivir exclusivamente de eso y que dependen de sus negocios o empresas personales.

Resaltó que las Águilas no comparten su estadio con otro, tiene un gran respaldo de sus fanáticos fanáticos y su nivel de venta es bueno.

Fortaleció institucionalidad club

Valdez Russo no se arrepiente de sus dos años de mandato como presidente del Consejo de Administración de las Águilas Cibaeñas a pesar de no ver realizado el gran sueño de lograr por lo menos un título de campeón.

No obstante mostró su satisfacción por todo lo logrado en favor de la institucionalidad del club, al que llegó con grandes debilidades administrativas y económicas que fueron superadas, que obligaban a trabajar con deudas, con pérdidas, como la mayoría de las franquicias.

Y es, que según él, “se antepone gastar en peloteros, en el torneo y al final como empresa, no se obtienen beneficios”.

Aún entendiendo que la función de un presidente de equipo, lejos de ser el responsable principal de los resultados deportivos, es la de coordinar un grupo de personas en lo dirigencial, administrativo, financiero y en lo legal, que pongan una empresa en una mejor posición, donde las fortalezas sean mayores y las debilidades se mejoren, no dejamos de estar cerca de mejores resultados en el terreno“.

“No se logró el campeonato, era el sueño, el mismo de los demás, por algunos detalles, pero debemos quitarnos el sombreo ante el gran desempeño de los Toros, las no lesiones, que sus jugadores estuvieron hasta el final, y con buen rendimiento.

Eso es lo lindo del béisbol, sus atractivos variables, donde tuvimos muchas oportunidades, pero llegar a un decisivo no dejó de ser una gran cosa”.

Integración directiva, otro gran logro

Otro importante logro durante el mandato de dos años para el destacado neurocirujano santiagués, resultó la unidad lograda en el Consejo Administrativo, donde por momento existió la desconfianza y se terminó trabajando, como debe ser, a favor de la institución por encima de todo.

“Llegaron a desconfiar de mi responsabilidad con la institución, con los intereses de las Águilas, hasta que se convencieron y todo funcionó mejor”, argumentó.

Destacó el dejarse llevar, el escuchar, como oportunos y valiosos aprendizajes, citando los que definió grandes mentores como Winston Llenas, doctor José Augusto Vega Imbert y Pappy Bisonó, “fuentes donde fue a buscar y siempre encontró apoyo, conocimientos y amistad”.

No dejó de vivir experiencias negativas, de las que también aprendió. “Me ayudaron a crecer. No había vivido mala fe, enemistades innecesarias, y hasta el intento del descrédito profesional, pero supe protegerme e importó más el apoyo familiar y de verdaderos amigos”.